“Desde junio estamos batiendo récords de facturación y de ventas”

Gerardo Córdoba, director presidente de Della Toffola Argentina, analizó el presente de su empresa en una nueva entrevista del ciclo. Los detalles, en una charla con variados y necesarios conceptos sobre su experiencia.

Entrevista a Gerardo Córdoba
Por: Zona Creativa


El nuevo protagonista del Ciclo de Entrevistas de AEM es Gerardo Córdoba, uno de los socios de mayor recorrido durante los 15 años de la asociación. El director presidente de Della Toffola Argentina habló del presente de la empresa en este contexto particular y de cómo resolvieron los desafíos que le propuso la pandemia.

Además, dejó su visión de liderazgo y brindó detalles de por qué pertenecer a AEM ha sido clave en su rol como ejecutivo.

Gerardo, ¿cómo es dirigir a la empresa en este contexto y cómo han resuelto los desafíos que ha propuesta esta pandemia?

Ha sido un año muy agotador, muy intenso, muy tensionante, con muchos desafíos, algunos muy serios en lo económico, como mantener la estructura. Pegó muy duro al principio: marzo, abril y mayo fueron meses muy duros para nosotros en la empresa. Gracias a Dios, si bien veníamos de uno o dos años malos en cuanto a inversiones en el sector, dado el plan económico que había con el gobierno anterior, en el que era muy difícil acceder a créditos para inversión en bienes de capital, empezó a suceder que después de esos tres primeros meses, comenzamos a ver una luz en el camino, a partir de junio, en donde se concretaron algunas operaciones muy interesantes que venían postergadas y que pensábamos que no se iban a dar por el tema del coronavirus. Sin embargo, la industria vitivinícola está experimentando crecimiento en el consumo y eso ha llevado al sector a tener que invertir en tecnología para mejorar su producción y ahí estamos nosotros. Eso fue lo que nos permitió posicionarnos.

¿Cuáles fueron las diferentes etapas por las que pasaron en estos meses?

En los primeros meses entramos en una curva durísima, en donde el directorio me advirtió que no iban a poder enviar ayuda económica, para el caso que nosotros siguiéramos con problemas para mantener la empresa, con lo cual fue un verdadero desafío hablar con uno con otro, movilizarnos por todas partes. Por suerte somos una actividad esencial y se nos permitió seguir trabajando, entonces, ya sea por teléfono, email, videoconferencia o zoom, lográbamos hacer contacto con los clientes y retomar temas, inversiones o cotizaciones que ya habíamos presentado en etapas anteriores, en las que se tomaron las decisiones de comenzar a invertir. Eso nos permitió comenzar a respirar. A mí lo que más me preocupaba era el personal. Nosotros tenemos 70 empleados y me generaba una angustia muy grande ver la cara de la gente, con esa mirada esperanzadora de que uno trajera la solución a ese silencio que había en la producción, en la fábrica de tanques, en la entrega de repuestos, en la entrega de máquinas nuevas. Fue muy duro, durísimo. Hoy es increíble lo que está pasando. Estamos, desde junio, batiendo récords de facturación, batiendo récords de ventas, porque atendemos al sector vitivinícola, pero también atendemos a sectores como el de los jugos, cervezas, gaseosas, agua, aceite, pero fundamentalmente al sector vitivinícola.

Muchas empresas han tenido que “reinventarse”, ¿es el caso de ustedes?

Si bien nosotros no nos reinventamos, porque no nos pusimos a producir o fabricar otra cosa que no sea lo nuestro, si tuvimos una acción comercial mucho más intensa, una acción mucho más de marketing y de aplicar mucho más la confianza que toda la vida hemos aplicado: si necesitás servicio técnico, si necesitás reparar tu máquina y no tenés para pagar, no hay problema, te lo hacemos igual y lo pagás después. Pero te damos el servicio y vos seguís produciendo, no se te para tu etiquetadora, tu equipo de frío, tu filtro, pero danos trabajo. Eso fue día a día, cara a cara con nuestros clientes para generarle la confianza y hacer esa alianza de fidelidad. Nosotros cuando vendemos un equipo, no es que vendemos una lapicera; vendemos un equipo que implica acompañar al cliente. Son equipos caros, la inversión es importante, entonces no podemos desaparecer después de la venta. Tenemos una post venta muy grande y una transmisión de confianza muy grande. Entonces: ‘Si necesitás reparar una máquina, lo hacemos; dame trabajo para que yo pueda mantener el plantel trabajando y me pagás cuando tus condiciones mejoren’. Eso, bajo la palabra, es clave. Y eso también nos permitió sostener el servicio técnico. Con las 14 personas que tenemos para la post venta, técnico electromecánico, electrónico, etc., que son muchachos que están todo el día en la calle y que también tenían el riesgo de contagio. Teníamos temor, pero había que trabajar. Y rezar, mucho. Hemos rezado mucho, lo digo con orgullo. Hemos invocado mucho a Dios y a la Virgen para que nos ayude y evite el tener que cerrar o despedir o suspender gente. Si la empresa no podía trabajar, hubiésemos cerrado, que es lo que ha pasado con muchas. Muy doloroso, muy triste. Nosotros tuvimos la suerte de seguir trabajando y de lograr ese nivel de confianza muy grande para sostener la empresa en el día a día.

¿Cómo ha sido la adaptación de los empleados?

Yo soy una persona muy optimista y muy positiva. Yo siempre creo que las cosas pasan porque tienen que pasar realmente y que nos tenemos que preparar para levantarnos en las mañanas y enfrentar. Yo hablé mucho con la gente, les expliqué la situación para que entendieran el estado de gravedad en el que estábamos, les pedí que no se impacientaran con el tema de los aumentos. Los muchachos por suerte entendieron, igual que el sector de la administración, donde hay varias mujeres. Todo el mundo entendió que había que poner el hombro y sostener la empresa. Fue importante contar con el personal, transmitirles esa tranquilidad de que la empresa iba a seguir con las puertas abiertas, que iba a seguir generando trabajo. Y la parte comercial, la de relaciones públicas, con una intensidad total. Creo que hacía mucho tiempo que no salía personalmente a contactar a los clientes como este año. Había que buscar la posibilidad porque está, siempre está. Hay que confiar en Dios y ser optimista.

¿Cuál es su visión de liderazgo? ¿Cómo lidera la empresa?

Con la honestidad, con hablar con la gente, con estar cerca de la gente. Todos tienen sus propios problemas, entonces hay que acompañarlos, escucharlos, sobre todo en esta época tan difícil. Me gusta el cumplimiento de la palabra. En un liderazgo la palabra es fundamental. Si uno pretende el compromiso, la entrega del equipo, la palabra se tiene que cumplir. Con clientes hacemos ventas sin contrato, donde se habla de millones. Eso pasa porque el cliente nos tiene confianza; a la empresa, a mí, a mis hijos que también están dentro de la empresa. La confianza y la honestidad son, para mí, dos valores terriblemente importantes.

¿Qué valor agregado tiene como ejecutivo ser parte de AEM?

AEM fue clave, muy importante su creación. Hace muchos años que pertenezco y voy a seguir perteneciendo. Te genera una conexión enorme, relaciones de amistad y sociales que son maravillosas. Y además cada año va tomando más peso, participando en la cancha donde están la política, la economía, etc. En AEM hay muchos líderes de primer nivel de Mendoza que tienen que participar para aportar sus ideas, para que pueda escucharnos cualquier gobierno de turno o las instituciones. Y para que puedan escuchar nuestros problemas también. En AEM me siento acompañado con el sólo hecho de contarles cómo viene mi empresa, qué pasó en los primeros meses de pandemia, que pasa ahora. A veces uno necesita como empresarios soltar sus dolores, sus angustias de lo que está viviendo. Todos esos líderes que están en AEM te acompañan, te llaman, te preguntan, te aconsejan. Es muy bueno pertenecer a la asociación.

« Volver